Crianza y educación emocional: cuando la coherencia transforma
- Fundación Resignificar
- 12 may 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 29 may 2025
¿Qué pasaría si en lugar de preguntar “¿cómo te fue?”, empezáramos a preguntar: “¿cómo te sentiste hoy?”?
En tiempos de cambios rápidos, incertidumbre emocional y desafíos sociales complejos, cultivar la inteligencia emocional en niñas, niños y jóvenes no es un lujo pedagógico, es una necesidad vital. Es la base para formar seres humanos conscientes, resilientes y empáticos, capaces de convivir de forma respetuosa y de cuidarse a sí mismos y a los demás.
¿Qué es la inteligencia emocional?
Es la capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras emociones, así como las de los demás. Daniel Goleman, uno de sus mayores exponentes, señala que el 80% del éxito en la vida no depende del coeficiente intelectual, sino de la inteligencia emocional (Goleman, 1995).
Incluye cuatro pilares esenciales:
Autoconciencia: reconocer lo que sentimos.
Autorregulación: gestionar lo que sentimos.
Empatía: conectar con lo que sienten los otros.
Habilidades sociales: comunicarnos y convivir de forma saludable.
¿Por qué es tan importante hoy?
Diversos estudios han demostrado que los niños con mayor inteligencia emocional presentan:
Mejor rendimiento académico (Denham et al., 2012).
Menor ansiedad y estrés (Hoffman et al., 2020).
Mayor capacidad para resolver conflictos y relacionarse sanamente (CASEL, 2023).
Mejor adaptación a los cambios y entornos escolares.
Pero el desarrollo emocional no ocurre de forma espontánea: se aprende y se cultiva con el ejemplo, la práctica y el acompañamiento. Y ahí es donde escuela y hogar deben caminar juntos.
Tres estrategias prácticas para fortalecer la inteligencia emocional
🧘 1. Fomentar la autorregulación emocional
Un niño que aprende a gestionar sus emociones crece más seguro y resiliente.
¿Cómo ayudar desde casa o el aula?
Enseña técnicas simples de respiración consciente (por ejemplo: inhalar 4 segundos, exhalar 6).
Valida sus emociones con frases como: “entiendo que estés frustrado”, en lugar de “no llores por eso”.
Usa el semáforo emocional para ayudarle a reconocer y decidir: 🔴 Detente – 🟡 Piensa – 🟢 Actúa.
📌 Recurso recomendado: Crea un rincón de calma con cojines, cuentos y objetos sensoriales donde puedan “pausar” cuando estén desbordados.
💞 2. Desarrollar la empatía
La empatía no solo previene el bullying, sino que fortalece la convivencia desde el respeto.
¿Cómo cultivarla?
Fomenta el contacto visual y la escucha activa en las conversaciones.
Lee cuentos y haz juegos de roles donde deban ponerse “en los zapatos del otro”.
Involúcralos en actos cotidianos de ayuda: poner la mesa, cuidar una planta, consolar a un amigo.
👨👩👧 Ejercicio práctico: Cada noche, invita a que compartan: 🫀 “¿Qué hizo alguien por ti hoy?” y 🤝 “¿Qué hiciste tú por alguien hoy?”
🗣️ 3. Promover una comunicación afectiva
Cuando niños y niñas se sienten escuchados, pueden abrir su mundo emocional sin miedo.
¿Cómo lograrlo?
Usa frases que refuercen su valor: “te esforzaste mucho”, “confío en ti”.
Haz preguntas emocionales: “¿Cómo te sentiste en esa situación?” en lugar de “¿qué hiciste?”.
Evita etiquetas como “eres desobediente” y enfócate en el comportamiento: “tiraste el juguete”.
📌 En el aula: inicia las clases con una ronda rápida de emociones, usando tarjetas de caritas o una escala del 1 al 10.
Una tarea compartida: educar el corazón
Los hogares y las instituciones educativas no deben caminar por separado. Cuando padres, madres y docentes se reconocen como una red amorosa de contención emocional, los niños crecen con raíces firmes y alas propias.
💡 Recomendación para instituciones: Promover escuelas de familias y círculos de conversación donde se compartan herramientas emocionales comunes, favorece la coherencia entre lo que se vive en casa y en el aula.
💡 Recomendación para las familias: Abrir un espacio semanal para conversar sobre emociones fortalece el vínculo y enseña a los niños que sentir está bien.
En Fundación Resignificar creemos que educar también es amar
A través de nuestros programas como "Los Conversemos", acompañamos a adultos significativos en escuelas y hogares a cultivar el autocuidado emocional, la empatía activa y la crianza consciente como pilares para una mejor convivencia.
🔎 Fuentes consultadas:
Goleman, D. (1995). Inteligencia emocional.
CASEL (2023). Benefits of SEL - Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning.
Denham, S. A., et al. (2012). Preschool emotional competence: Pathway to social and academic success.
Hoffman, J. D., et al. (2020). Teaching mindfulness to children: An evidence-based strategy to improve self-regulation.
¿Y tú? ¿Qué haces en tu hogar o en tu aula para educar emocionalmente?
👂 Queremos escucharte: comparte en los comentarios una práctica que te haya funcionado para fomentar la inteligencia emocional en niñas, niños o jóvenes.





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